Hace mucho tiempo que tengo ganas de hablar con vos, de verte reír, de escucharte. Hay días que me digo: Bueno, voy a tratar de olvidarme, pero no puedo, no soporto no decirte nada porque realmente estoy constantemente pensando en vos, en tus cosas, en si estás bien o mal y en todo lo que tenga que ver con vos, porque necesito de vos, a tu persona, solo vos me podes calmar y no necesito de nadie más y eso te hace diferente a todas las personas que están y que pasaron por mi vida.
Igualmente debo disculparme, me disculpo por seguirte insistiendo, por pensarte desde la mañana hasta la noche. Me disculpo por estar seguro de que estás mejor que yo. Por reclamar cosas que no merezco. Quiero también disculparme, por no dejarte en paz y atormentarte y por estar preguntándome constantemente como estás. Por esto último me disculpo más, por no poder dejarte ir, por no poder entender y por no hacer nada para remediarlo. Me disculpo también por seguir queriéndote.
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