No dejes pasar el tiempo, porque el tiempo no vuelve más. Aunque parezca a veces que se te apaga el cielo y que ya nunca más va a amanecer, no creas que tu mundo se quiebra en mil pedazos: a todos nos pasó alguna vez. El tiempo siempre nos va a enseñar, todo llega en la vida pero hay que esperar. Siempre hay tiempo para en un abrazo decir te quiero y que sea verdad. Todo se cura cuando hay esperanza, nunca es tarde si para el alma no hay un final. Hoy puedo entender que las cosas no terminan, solo cambian de forma con el tiempo. Que lo más importante que tenemos suele ser aquello que no podemos ver a simple vista, eso que no podemos tocar, solo sentir; el alma y la memoria. Es ahí donde almacenamos todos esos recuerdos que vamos recogiendo a lo largo de nuestra vida. Es ahí donde nos seguimos encontrando. Somos dueños de todos esos recuerdos, jugamos a que todavía somos eso que queremos ser, y estamos como queremos estar. También pude entender que cuando se es lastimado, las heridas tardan mucho en sanar, y que necesitamos tiempo,es necesario que nos den tiempo.
Que confiar no es algo fácil, que todos tenemos miedo de confiar. Que da miedo amar con todo el alma. Vamos caminando con una mochila llena de miedos, construyendo muros para no ser lastimados, y en constante estado de alerta. A veces nos olvidamos de disfrutar, de perdonar, de reír, de llorar. Equivocarse es fácil, perdonar es tan difícil. Asumir errores, y aprender de ellos es lo más sano que podemos hacer, eso nos acerca.. por mas lejos que estemos. Cuando dos personas se quieren mucho, nada esta terminado, nunca nada esta dicho, no hay últimas palabras. Fue perfecto, demasiado perfecto, y llegué a sentir miedo. Este mismo miedo que no me dejo ver con claridad que hoy necesitamos, tiempo. Aunque hoy creamos que si existe un final...cuando en realidad solo podemos hablar de principio, es lo único que tiene fecha y hora. Así que hoy es tiempo de crecer, de madurar, de aprender, de sentir, de reírme y de llorar, o de las dos al mismo tiempo. Vale más, Vivir con todo que dejar de luchar, es caer y morir de a poco. Si todas las mañanas nacemos a la vida y hay algo cada día que aprender. Siempre es inocente quien vive como siente, aceptarse es la forma de crecer. Ahora es que entiendo que ser feliz un momento vale todos nuestros intentos.
No me duele que haya terminado, me duele la idea de no tenerte más, o de que vos no me tengas. Cada palabra quedará en el olvido, ¿Y mañana? ¿Que pasará? Yo lloraré, tu reiras.Tropiezo con la misma piedra y vuelvo a caer. Cada vez más insegura. Avanzo un paso, retrocedo dos. Me canso de tu inmadurez y aún así te amo con cada parte de mi. Al fin y al cabo solo tu tienes esa capacidad de mentir, de ser lo que no eres. Pero es culpa mia, los principes solo protagonizan peliculas, y mi vida no es una comedia romantica. Diria que tiene un estilo bien marcado: Terror y drama
sábado, 13 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Geminianos 37
En la gran ciudad hay millones de personas que viven, trabajan y buscan la felicidad. Hay menos matrimonios y gran parte de esto fracasa en los primero cinco años. Hay menos parejas y más personas viviendo solas.
Sin embargo las encuestas coinciden: el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor.
¿Por qué entonces si lo que más desea una chica es ser amada a veces logra todo lo contrario?
¿Es posible que lo que impide encontrar el amor sea justamente nuestra búsqueda desesperada?
¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar perdimos la capacidad de encontrar?
¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo tanto y no soy deseado?
Sol- Decime que es lo tan horrible que escondes.
Esperanza- No quiero hablar, no quiero.
Sol- Hablar te va a hacer bien, te lo juro. Hablemos de Teo, dale.
Esperanza- Cuando yo era chica yo fui un tiempo al mismo colegio que iba Teo, y ahí lo conocí, y lo vi y me morí muerta de amor y nunca más pude dejar de pensar en él, porque era mi príncipe azul ¿entendés?
Sol- ¿Se lo confesaste?
Esperanza- No, si yo era chica y además también repetí en ese colegio entonces me tuve que cambiar a otro y ahí me fui, no lo vi más… hasta hace tres años. Paz y yo fuimos a una manifestación por los derechos de los crustáceos, ella estaba disfrazada de ballena y yo de cornalito, y ahí estaba él pero yo no estaba para él. Porque los príncipes siempre se fijan en Paz y nunca se fijan en mí. Después terminamos presos y lo de ellos fue amor a primera vista ¿entendés? Yo no estaba, a mí no me veía, me atravesaba con la mirada. El tenía una remera que decía “vivo como pienso”, siempre me acuerdo de eso, siempre. También pienso que tal vez siempre me acuerdo de eso porque yo no vivo como pienso.
Sol- ¿Seguís enamorada de él, no?
Esperanza- No, no sé, no importa. Lo que importa es que no sé por qué siempre tengo que ver la situación desde afuera, y siempre le pasa a todo a Paz, y siempre todos los tipos van con Paz y les gusta Paz y…
Sol- ¿Eso es lo tan horrible que sentís? ¿La envidia que sentís por tu hermana?
Esperanza- No sé, odio lo que siento, odio lo que siento porque yo a Paz la amo, es mi hermana, y es lo que más amo en la vida pero la odio, me da odio, me da envidia ¿entendés? Y no sé quién soy, llega un punto que no sé quién soy, no sé si soy lo que muestro que es la divina y la glamorosa y la amorosa, o si soy lo que escondo.
Sol- Somos las dos, todos somos geminianos, sujetos divididos. Queremos una cosa y somos lo opuesto.
Esperanza- ¿Y por qué hacemos eso?
Sol- Quien sabe, es la naturaleza humana.
El más contenido tiene su cara desatada, y el más bueno su cara bestial. Esa dualidad nos da volumen, no somos plano de una sola cara.
Una de esas fuerzas ocultas va a ganar en algún momento, y cuando pase eso se va a definir quiénes somos de verdad.
A veces en el acto de odiar amamos, y en el de rechazar deseamos, porque aunque no lo soportemos somos contradictorios.
La contradicción nos mantiene vivos, nos hace avanzar.
Sol- Está bien esa envidia y ese amor que sentís por Paz, porque esa envidia te va a hacer crecer y ese amor va a estar por siempre, y eso es lo que importa ¿o no?
Una parte nuestra dice “si” y la otra “no”, y en esa contradicción está la vida.
Sin embargo las encuestas coinciden: el máximo anhelo de la mayoría es encontrar el amor.
¿Por qué entonces si lo que más desea una chica es ser amada a veces logra todo lo contrario?
¿Es posible que lo que impide encontrar el amor sea justamente nuestra búsqueda desesperada?
¿Será posible que al estar tan ocupados en buscar perdimos la capacidad de encontrar?
¿Será que buscamos algo que no existe? ¿Será que vivimos el amor bajo la premisa histérica de deseo tanto y no soy deseado?
Sol- Decime que es lo tan horrible que escondes.
Esperanza- No quiero hablar, no quiero.
Sol- Hablar te va a hacer bien, te lo juro. Hablemos de Teo, dale.
Esperanza- Cuando yo era chica yo fui un tiempo al mismo colegio que iba Teo, y ahí lo conocí, y lo vi y me morí muerta de amor y nunca más pude dejar de pensar en él, porque era mi príncipe azul ¿entendés?
Sol- ¿Se lo confesaste?
Esperanza- No, si yo era chica y además también repetí en ese colegio entonces me tuve que cambiar a otro y ahí me fui, no lo vi más… hasta hace tres años. Paz y yo fuimos a una manifestación por los derechos de los crustáceos, ella estaba disfrazada de ballena y yo de cornalito, y ahí estaba él pero yo no estaba para él. Porque los príncipes siempre se fijan en Paz y nunca se fijan en mí. Después terminamos presos y lo de ellos fue amor a primera vista ¿entendés? Yo no estaba, a mí no me veía, me atravesaba con la mirada. El tenía una remera que decía “vivo como pienso”, siempre me acuerdo de eso, siempre. También pienso que tal vez siempre me acuerdo de eso porque yo no vivo como pienso.
Sol- ¿Seguís enamorada de él, no?
Esperanza- No, no sé, no importa. Lo que importa es que no sé por qué siempre tengo que ver la situación desde afuera, y siempre le pasa a todo a Paz, y siempre todos los tipos van con Paz y les gusta Paz y…
Sol- ¿Eso es lo tan horrible que sentís? ¿La envidia que sentís por tu hermana?
Esperanza- No sé, odio lo que siento, odio lo que siento porque yo a Paz la amo, es mi hermana, y es lo que más amo en la vida pero la odio, me da odio, me da envidia ¿entendés? Y no sé quién soy, llega un punto que no sé quién soy, no sé si soy lo que muestro que es la divina y la glamorosa y la amorosa, o si soy lo que escondo.
Sol- Somos las dos, todos somos geminianos, sujetos divididos. Queremos una cosa y somos lo opuesto.
Esperanza- ¿Y por qué hacemos eso?
Sol- Quien sabe, es la naturaleza humana.
El más contenido tiene su cara desatada, y el más bueno su cara bestial. Esa dualidad nos da volumen, no somos plano de una sola cara.
Una de esas fuerzas ocultas va a ganar en algún momento, y cuando pase eso se va a definir quiénes somos de verdad.
A veces en el acto de odiar amamos, y en el de rechazar deseamos, porque aunque no lo soportemos somos contradictorios.
La contradicción nos mantiene vivos, nos hace avanzar.
Sol- Está bien esa envidia y ese amor que sentís por Paz, porque esa envidia te va a hacer crecer y ese amor va a estar por siempre, y eso es lo que importa ¿o no?
Una parte nuestra dice “si” y la otra “no”, y en esa contradicción está la vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)